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Cómo contratar un Data Governance Manager

Reporte dirigido a empresas con múltiples fuentes de datos Este artículo está pensado para Gerentes Generales, CIOs, Heads of Data, Gerentes de Riesgo y Cumplimiento y Gerentes de Personas que evalúan contratar un Data Governance Manager, un Data Steward o un responsable de privacidad de datos y no vienen del mundo técnico. Las personas que buscan una posición de este tipo pueden postular en plataformas como LinkedIn o Get on Board: IT Workers es una consultora B2B, no procesa candidaturas espontáneas ni recibe CVs directos.

Una compañía de retail con operación en tres países descubrió, en una auditoría interna, que tenía siete definiciones distintas de cliente activo conviviendo en sus sistemas. Ninguna estaba equivocada: cada área había construido la suya para responder a su propia pregunta. El problema apareció cuando la gerencia general pidió un número único para el directorio y cada gerencia llegó con el suyo, todos defendibles y todos distintos. El equipo de datos pasó cinco semanas conciliando. Nadie era responsable de esa definición porque ninguna persona en la empresa tenía el rol de decidir qué significan las palabras con las que la compañía se mide. Ese rol tiene nombre y se llama gobierno de datos.

Contratar un Data Governance Manager pasó de ser una decisión de compañías reguladas a una necesidad transversal, y en el mercado local hay un factor adicional que fija plazo: la Ley 21.719 sobre protección de datos personales, publicada a fines de 2024, entra en plena vigencia el 1 de diciembre de 2026 y crea una agencia con facultades de fiscalización y sanción. Esta guía de IT Workers ordena la decisión para un decisor no técnico: qué hace realmente un responsable de gobierno de datos, en qué se diferencia de un Data Architect, de un CDO y de un delegado de protección de datos, cuándo aparece la necesidad, cómo evaluar criterio de gobierno sin dominar la técnica, qué estructura de entrevista filtra de verdad y qué rangos de renta considerar en 2026.

El público objetivo es Gerente General, CIO, Head of Data, Gerente de Riesgo y Cumplimiento y Gerente de Personas. Sin jerga innecesaria. Los rangos numéricos que aparecen más adelante son referenciales de mercado 2026 y llevan su disclaimer al inicio del bloque que los usa.

1. Qué hace realmente un Data Governance Manager

Un responsable de gobierno de datos define quién decide sobre los datos de la compañía y bajo qué reglas. Su producto no es un sistema: es un conjunto de acuerdos que hacen que el dato sea confiable, trazable y usable sin fricción. Se descompone en cinco frentes. Primero, propiedad: cada dominio de datos tiene un dueño de negocio nombrado, no un equipo técnico haciendo de responsable por defecto. Segundo, definiciones: un glosario donde cliente activo, venta neta o usuario recurrente significan una sola cosa y esa cosa está escrita. Tercero, calidad: reglas medibles, umbrales y un responsable por cada regla que se rompe. Cuarto, privacidad y cumplimiento: qué dato personal existe, dónde está, con qué base de licitud se trata, quién puede verlo y cuándo se elimina. Y quinto, acceso: que obtener un dato para una decisión legítima tome horas y no semanas.

Lo que distingue a un profesional senior de gobierno de datos de uno documental es dónde pone el peso. El senior trabaja sobre las decisiones: consigue que un gerente acepte ser dueño de un dominio, que una definición ambigua se resuelva y que una regla de calidad tenga consecuencia cuando falla. El documental produce políticas que nadie aplica, catálogos que quedan desactualizados en un trimestre y comités que se reúnen sin poder resolver. La diferencia se nota rápido: en una compañía con gobierno real, la pregunta de cuál es el número correcto tiene una respuesta y un responsable; en una con gobierno documental, tiene un documento.

Gobierno no es lo mismo que herramienta

El error más caro de este frente es comprar una plataforma de catálogo y linaje esperando que resuelva el gobierno. La herramienta acelera lo que ya existe y hace visible lo que ya está acordado; no crea acuerdos donde no los hay. Una compañía que implementa un catálogo sin haber nombrado dueños de dominio termina con un inventario técnico muy completo de datos que nadie sabe si puede usar. El orden correcto es al revés: primero propiedad y definiciones, después reglas de calidad con consecuencia, y recién entonces la plataforma que hace el trabajo sostenible en el tiempo.

2. Data Governance Manager vs Data Architect vs CDO vs delegado de protección de datos

Los cuatro cargos aparecen mezclados en las vacantes y esa confusión atrae perfiles equivocados. La regla mental es corta: el CDO define la estrategia de datos y responde ante la gerencia general; el Data Governance Manager define las reglas, la propiedad y la calidad del dato; el Data Architect diseña cómo se estructura y se mueve técnicamente; y el delegado de protección de datos vela por el cumplimiento normativo del tratamiento de datos personales, con una independencia que conviene preservar. La tabla siguiente compara las cuatro figuras en las dimensiones que importan al decidir.

Tabla comparativa: foco y responsabilidades de los cuatro roles del ecosistema de datos
Dimensión Data Governance Manager Data Architect CDO / Head of Data Delegado de protección de datos
Foco principal Reglas, propiedad y calidad del dato Diseño técnico de la plataforma de datos Estrategia y valor del dato Cumplimiento normativo del dato personal
Pregunta que responde ¿Quién decide y bajo qué regla? ¿Cómo se estructura y se mueve el dato? ¿Qué valor genera el dato para el negocio? ¿El tratamiento es lícito y trazable?
Output típico Glosario, dueños de dominio, reglas de calidad Modelos, arquitectura, estándares técnicos Estrategia, hoja de ruta, casos de uso Registro de tratamientos, evaluaciones de impacto
Interlocutor natural Gerencias de negocio y cumplimiento Ingeniería y plataforma Gerencia general y directorio Autoridad, legal y auditoría
Riesgo si falta Cada área define su verdad y nadie concilia Plataforma frágil y costosa Datos sin dirección ni prioridad Exposición regulatoria y sanciones

En una compañía mediana es habitual que el gobierno de datos sea una función del Head of Data y que el cumplimiento normativo viva en la gerencia de riesgo. Eso funciona mientras alguien tenga la función asignada y tiempo real para ejercerla. Lo que no funciona es que el gobierno sea el proyecto que el equipo de datos atiende cuando terminan los pedidos urgentes, porque esos pedidos nunca terminan. Los perfiles vecinos están descritos en cómo contratar un Data Architect, en cómo contratar un Head of Data y en cómo contratar un Data Engineer.

3. Cuándo una empresa necesita gobierno de datos

La necesidad rara vez se declara como tal: se manifiesta como desconfianza en los números y como lentitud para responder preguntas simples. Seis señales son las más confiables.

Seis señales de que llegó el momento

  1. Dos áreas llegan al comité con números distintos. La discusión deja de ser sobre la decisión y pasa a ser sobre cuál cifra es la correcta, con el equipo de datos conciliando en vez de analizando.
  2. Nadie puede decir dónde vive un dato personal. No existe un registro de qué datos de clientes o trabajadores se tratan, en qué sistemas están ni cuánto tiempo se conservan.
  3. Obtener un acceso toma semanas. No hay criterio publicado sobre quién puede ver qué, así que cada solicitud se resuelve como excepción y por confianza personal.
  4. Los tableros perdieron credibilidad. Las gerencias vuelven a pedir planillas propias porque dejaron de creer en los reportes centrales, y el trabajo se duplica en las sombras.
  5. Se acerca una exigencia regulatoria o una auditoría. La Ley 21.719 entra en plena vigencia el 1 de diciembre de 2026 y exige trazabilidad del tratamiento de datos personales que hoy pocas compañías tienen documentada.
  6. Un proyecto de inteligencia artificial se frenó por los datos. El modelo no avanza porque nadie garantiza el origen, la calidad ni la licitud de uso del conjunto de datos con el que se quería entrenar.

La señal inversa también existe. Una empresa pequeña, con un solo sistema, pocas fuentes y un equipo que conversa a diario, no necesita una función formal de gobierno: necesita un glosario compartido de veinte términos y disciplina para mantenerlo. Formalizar antes de tiempo genera burocracia que el equipo aprende a esquivar, y ese hábito es más difícil de revertir que la ausencia de gobierno. El punto de quiebre suele aparecer con la tercera fuente de datos relevante o con la primera exigencia regulatoria seria.

4. Cómo evaluar a un Data Governance Manager sin ser técnico

La buena noticia para un decisor no técnico es que este perfil es más de influencia que de tecnología, y la influencia se evalúa escuchando cómo la persona consiguió que otros cambiaran de comportamiento. Cinco competencias permiten separar a un profesional senior de uno documental, y todas se evalúan pidiendo casos concretos del pasado.

  • Capacidad de conseguir dueños: logró que gerentes de negocio aceptaran responsabilidad formal sobre un dominio de datos. Un buen perfil cuenta cómo lo negoció; uno débil describe un organigrama que nadie firmó.
  • Resolución de definiciones en conflicto: resolvió una discusión donde dos áreas tenían razón. Un buen profesional describe el mecanismo de decisión que aplicó; uno débil documentó ambas versiones.
  • Calidad con consecuencia: definió reglas medibles y qué pasa cuando se rompen. Un buen perfil trae umbrales y responsables; uno débil trae un tablero de calidad sin acción asociada.
  • Criterio de privacidad: conoce el ciclo de vida del dato personal, la base de licitud y la trazabilidad, sin necesidad de ser abogado. Es la competencia que más se valorará en los próximos años.
  • Pragmatismo: empieza por los dominios que duelen y no por el catálogo completo. Un buen profesional describe un alcance inicial acotado y su resultado; uno débil describe un programa de dos años sin entregas intermedias.

Green flags y red flags

Las green flags más fiables: el candidato nombra dominios concretos que gobernó y quiénes fueron sus dueños; describe una definición que resolvió y el costo que tenía la ambigüedad; menciona una regla de calidad con su umbral y su consecuencia; habla de privacidad como diseño y no como formulario; y reconoce un programa de gobierno que fracasó y explica por qué. Las red flags: presenta la herramienta como la solución; describe su rol como la elaboración de políticas; no ha conseguido nunca que un gerente de negocio asuma propiedad; habla de calidad de datos sin una sola métrica; y plantea el gobierno como un proyecto con fecha de término en vez de una función permanente. Un marco general está en cómo evaluar candidatos tech siendo no técnico.

El gobierno de datos no se implementa con una herramienta, se consigue cuando un gerente de negocio acepta ser dueño de un dominio y responde por su calidad. Todo lo demás es documentación. Por eso este perfil no se evalúa por las políticas que escribió, sino por las personas a las que convenció de firmarlas.

Pablo Herrera · Founder & IT Headhunter en IT Workers

5. Estructura de entrevista recomendada

Una entrevista de gobierno de datos improvisada se convierte en un recorrido por marcos de referencia y siglas, y eso no predice nada. Un proceso estructurado con etapas claras y un scorecard común reduce el sesgo y hace comparables a los finalistas. La estructura siguiente cubre las cinco competencias y reparte la evaluación entre datos, negocio y cumplimiento.

Etapas de entrevista, qué evalúa cada una y quién la conduce
Etapa Qué evalúa Duración Conduce
1. Screening inicial Alcance gobernado, industrias, motivación 30 min Recruiter o hiring manager
2. Caso de definiciones en conflicto Mecanismo de decisión y manejo político 60 min Head of Data o gerencia de negocio
3. Caso de privacidad y ciclo de vida Registro de tratamientos, licitud, retención 45 min Riesgo, cumplimiento o fiscalía interna
4. Plan de los primeros 180 días Pragmatismo, priorización y entregas intermedias 60 min CIO o gerencia general
5. Comportamental Influencia sin autoridad y manejo de conflicto 30 min Head of People

El caso de definiciones en conflicto es la etapa más reveladora y funciona perfectamente con evaluadores de negocio. Se plantea el escenario real: dos gerencias miden el mismo indicador de forma distinta, ambas tienen argumentos razonables y el directorio pide un número único para el próximo mes. Lo que se observa no es la definición elegida, sino el mecanismo: a quién convoca, qué evidencia pide, cómo documenta la decisión, qué hace con la métrica que queda fuera y cómo evita que la discusión se repita en seis meses. El plan de los primeros 180 días separa al pragmático del teórico: un buen candidato propone dos dominios acotados con entregas visibles, no un programa integral sin resultados hasta el segundo año.

El scorecard común

Cada etapa debe cerrar con una evaluación escrita sobre criterios definidos de antemano, especialmente porque en este cargo conviven evaluadores de datos, de negocio y de cumplimiento con lenguajes distintos. La metodología completa está en la guía de scorecard de contratación tech. Para diseñar el comité de evaluadores, el marco está en hiring committee tech con cinco evaluadores.

6. Rangos de renta de un Data Governance Manager

La renta de este perfil varía según industria, exigencia regulatoria, tamaño del ecosistema de datos y si el cargo incluye o no responsabilidad sobre privacidad y equipo. Cualquier número es un orden de magnitud, no una oferta. Conocer el rango evita dos errores frecuentes: pagar renta de analista y esperar capacidad de influir sobre gerencias, o pagar por encima cuando el alcance real es la mantención de un catálogo.

Los rangos que siguen son estimaciones referenciales de mercado 2026 elaboradas en base a procesos gestionados por IT Workers y no constituyen una oferta ni una garantía de compensación para ningún rol o empresa específica. Varían por industria, exigencia regulatoria y alcance real del cargo.

Tabla referencial: rangos brutos mensuales por nivel de gobierno de datos (mercado local, 2026)
Nivel Rango bruto mensual (CLP) Responsabilidad típica
Data Steward / analista de gobierno $1.900.000 – $2.900.000 Glosario, calidad y soporte a los dueños
Especialista de gobierno de datos senior $2.900.000 – $4.200.000 Reglas de calidad, catálogo y linaje
Data Governance Manager $4.200.000 – $6.000.000 Modelo de gobierno, dueños de dominio y comité
Manager con privacidad y cumplimiento $5.500.000 – $7.500.000 Gobierno más registro de tratamientos y auditoría
Head of Data Governance / CDO $7.000.000 – $11.000.000 Estrategia de datos y reporte al directorio

Banca, seguros, salud y telecomunicaciones tienden a pagar en el extremo superior, porque la exigencia normativa es mayor y el costo de un incumplimiento es directo. El desglose por perfil vecino está en el sueldo de un Head of Data o CDO 2026, en el sueldo de un Data Architect, en el sueldo de un Data Engineer, en el sueldo de un CISO y en la guía salarial tech 2026, útil para calibrar la banda antes de hacer una oferta.

7. Errores comunes al contratar y cómo IT Workers acelera el proceso

Después de gestionar búsquedas de perfiles de datos en compañías reguladas y no reguladas, los errores que arruinan una contratación de gobierno se repiten con claridad. Casi todos comparten una raíz: tratar el gobierno como un proyecto técnico cuando es un problema de decisiones.

Los cinco errores más frecuentes

  1. Comprar la herramienta antes de nombrar a los dueños. Una plataforma de catálogo acelera lo que ya está acordado; no crea acuerdos. Sin propiedad definida, el resultado es un inventario muy completo de datos que nadie sabe si puede usar.
  2. Contratar un perfil documental para un problema político. Si el dolor es que dos gerencias no se ponen de acuerdo, alguien que redacta políticas excelentes no cambia nada. Se necesita capacidad de influir sin autoridad formal.
  3. Dejar el cargo colgando del área técnica sin acceso a negocio. Un responsable de gobierno que no puede convocar a gerentes de negocio queda reducido a mantener metadatos, que es la parte del trabajo que menos valor genera.
  4. Confundir gobierno con cumplimiento normativo. Son funciones complementarias y conviene mantener cierta separación: quien define las reglas de uso del dato no debería ser el único que audita si se cumplen.
  5. Plantear un programa de dos años sin entregas intermedias. Los programas de gobierno que no muestran valor en los primeros seis meses pierden patrocinio y mueren en el siguiente cambio de prioridades.

IT Workers ejecuta búsquedas dirigidas de Data Governance Managers, Data Stewards, especialistas de calidad y privacidad de datos y líderes de gobierno con un proceso que ataca estos errores de raíz. Parte de un brief que obliga a declarar si el dolor es de definiciones, de calidad, de acceso o de cumplimiento; identifica candidatos pasivos que no responden avisos; los evalúa con un scorecard que incluye el caso de definiciones en conflicto y el plan de 180 días; y presenta una shortlist en pocos días. Cada colocación incluye garantía de 90 días. Para compañías que se preparan para la entrada en vigencia de la nueva normativa de datos personales, además, ayuda a calibrar si el cargo correcto es de gobierno, de privacidad o ambos. El enfoque general está en búsqueda de perfiles de datos y la mirada por industria en reclutamiento tech para banca y fintech. Otros materiales para el comité están reunidos en el hub de recursos para empresas.

8. FAQ: 12 preguntas frecuentes de empresas que contratan este perfil

¿Qué hace exactamente un Data Governance Manager?

Define quién decide sobre los datos de la compañía y bajo qué reglas. En concreto: nombra dueños de negocio para cada dominio de datos, mantiene un glosario donde cada término significa una sola cosa, define reglas de calidad medibles con consecuencia cuando se rompen, gobierna el ciclo de vida del dato personal desde la captura hasta su eliminación, y establece criterios de acceso para que obtener un dato legítimo tome horas y no semanas. Su producto no es un sistema sino un conjunto de acuerdos, y por eso el cargo se evalúa por su capacidad de influir más que por su dominio técnico.

¿Cuál es la diferencia entre gobierno de datos y arquitectura de datos?

El Data Architect diseña cómo se estructura y se mueve técnicamente el dato: modelos, plataforma, estándares e integraciones. El Data Governance Manager define las reglas sobre ese dato: quién es su dueño, qué significa cada término, qué nivel de calidad se exige y quién puede acceder. Uno responde cómo se construye, el otro responde quién decide. Son complementarios y se necesitan mutuamente: una arquitectura impecable sobre definiciones ambiguas produce reportes rápidos y poco confiables, y un gobierno impecable sobre una plataforma frágil produce acuerdos que nadie puede aplicar.

¿Cómo afecta la Ley 21.719 a la decisión de contratar?

La Ley 21.719 sobre protección de datos personales fue publicada a fines de 2024 y entra en plena vigencia el 1 de diciembre de 2026, creando una agencia con facultades de fiscalización y sanción. Para las empresas eso significa necesidad concreta de saber qué datos personales tratan, dónde están, con qué base de licitud, quién accede y cuánto tiempo se conservan. Muchas compañías descubren que esa trazabilidad no existe documentada. La normativa no obliga a crear un cargo específico en toda organización, pero sí genera exigencias que alguien debe ejercer, y hoy en la mayoría de las empresas no tienen dueño.

¿Cuándo una empresa necesita gobierno de datos?

Cuando dos áreas llegan al comité con números distintos y la discusión pasa a ser sobre cuál cifra es correcta; cuando nadie puede decir dónde vive un dato personal ni cuánto tiempo se conserva; cuando obtener un acceso toma semanas porque cada solicitud se resuelve como excepción; cuando las gerencias volvieron a sus planillas propias porque perdieron confianza en los reportes centrales; cuando se acerca una exigencia regulatoria; o cuando un proyecto de inteligencia artificial se frenó porque nadie garantiza el origen y la licitud de uso de los datos de entrenamiento.

¿Una herramienta de catálogo reemplaza al gobierno de datos?

No, y es el error más caro de este frente. Una plataforma de catálogo y linaje acelera lo que ya existe y hace visible lo que ya está acordado, pero no crea acuerdos donde no los hay. Una compañía que implementa un catálogo sin haber nombrado dueños de dominio termina con un inventario técnico muy completo de datos que nadie sabe si puede usar ni bajo qué condiciones. El orden correcto es al revés: primero propiedad y definiciones, después reglas de calidad con consecuencia, y recién entonces la herramienta que hace el trabajo sostenible en el tiempo.

¿Cómo se evalúa a este perfil sin ser técnico?

Es un cargo más de influencia que de tecnología, así que se evalúa escuchando cómo la persona consiguió que otros cambiaran de comportamiento. Cinco competencias son observables: capacidad de conseguir que gerentes de negocio acepten ser dueños de un dominio, resolución de definiciones en conflicto entre áreas que ambas tienen razón, definición de reglas de calidad con consecuencia real, criterio de privacidad y ciclo de vida del dato personal, y pragmatismo para empezar por dominios acotados. Todo se evalúa pidiendo casos concretos del pasado, sin necesidad de conocimiento técnico del evaluador.

¿Qué caso de entrevista filtra mejor a un Data Governance Manager?

El caso de definiciones en conflicto. Se plantea que dos gerencias miden el mismo indicador de forma distinta, ambas con argumentos razonables, y que el directorio pide un número único para el próximo mes. Lo que se evalúa no es la definición elegida sino el mecanismo: a quién convoca, qué evidencia pide, cómo documenta la decisión, qué hace con la métrica que queda fuera y cómo evita que la discusión se repita en seis meses. Complementa bien un plan de los primeros 180 días, que separa de inmediato al pragmático del teórico que propone programas sin entregas intermedias.

¿Qué red flags revelan a un mal candidato?

Las señales de alerta más fiables: presenta la herramienta de catálogo como la solución al problema; describe su rol principalmente como elaboración de políticas y marcos; nunca ha conseguido que un gerente de negocio asuma propiedad formal de un dominio; habla de calidad de datos sin una sola métrica ni umbral concreto; plantea el gobierno como un proyecto con fecha de término en vez de una función permanente; y no distingue entre gobierno de datos y cumplimiento normativo. Ese último punto es relevante porque quien define las reglas de uso no debería ser el único que audita si se cumplen.

¿El gobierno de datos debe depender de tecnología o de negocio?

Funciona mejor con dependencia dual: patrocinio de la gerencia general o de la gerencia de datos, y acceso directo a las gerencias de negocio. Un responsable de gobierno colgando exclusivamente del área técnica, sin poder convocar a gerentes de negocio, queda reducido a mantener metadatos, que es la parte del trabajo que menos valor genera. Colgando solo de cumplimiento, tiende a producir controles que la operación esquiva. La configuración que más resultados da en compañías medianas es un comité de datos con dueños de dominio nombrados y un responsable que lo articula con mandato explícito.

¿Cuánto gana un Data Governance Manager en el mercado local?

Los rangos varían por industria, exigencia regulatoria y alcance del cargo, por lo que cualquier número es referencial. Como orden de magnitud bruto mensual en 2026: un Data Steward o analista de gobierno suele moverse entre 1,9 y 2,9 millones de pesos; un especialista senior entre 2,9 y 4,2 millones; un Data Governance Manager entre 4,2 y 6 millones; un manager que además responde por privacidad y cumplimiento entre 5,5 y 7,5 millones; y un Head of Data Governance o CDO entre 7 y 11 millones. Banca, seguros, salud y telecomunicaciones pagan en el extremo superior. Estos rangos son referenciales y no constituyen una oferta.

¿Cuáles son los errores más comunes al contratar este perfil?

Cinco se repiten. Comprar la herramienta antes de nombrar a los dueños de dominio, con lo cual el gobierno queda reducido a un inventario técnico. Contratar un perfil documental cuando el problema real es político y requiere influencia sin autoridad formal. Dejar el cargo colgando del área técnica sin acceso a las gerencias de negocio. Confundir gobierno de datos con cumplimiento normativo y fusionar ambas funciones sin ninguna separación. Y plantear un programa de dos años sin entregas intermedias, que pierde patrocinio y muere en el siguiente cambio de prioridades de la compañía.

¿Cómo ayuda IT Workers a contratar gobierno de datos?

IT Workers es una consultora B2B de headhunting tech que ejecuta búsquedas dirigidas de Data Governance Managers, Data Stewards, especialistas de calidad y privacidad de datos y líderes de gobierno. El proceso parte de un brief que obliga a declarar si el dolor es de definiciones, de calidad, de acceso o de cumplimiento; identifica candidatos pasivos que no responden avisos; los evalúa con un scorecard que incluye el caso de definiciones en conflicto y el plan de 180 días; y presenta una shortlist en pocos días. Cada colocación incluye garantía de 90 días. Para compañías que se preparan para la nueva normativa de datos personales, además, ayuda a calibrar el alcance correcto del cargo.

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Pablo Herrera · Founder & IT Headhunter

10+ años en headhunting tech especializado. Founder de IT Workers, consultora B2B con rating 4.9/5 y 13 reseñas verificadas. Experiencia gestionando búsquedas de Data Governance Managers, Data Stewards, arquitectos de datos y líderes de datos en compañías de banca, seguros, salud, retail, telecomunicaciones y SaaS B2B en Chile, Perú, Colombia y México.

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